MARADOL
Detrás de un mezquite, espío a los que trabajan
Muerdo la cáscara del mango y brota un jugo apetecible
Lo bebo y los hombres ya se han quitado las camisas
Sus cuerpos se abandonan a la hierba
hurgan entre tallos, ramas y hojas
Las papayas son la única sustancia femenina
Óvalos naranja resistiéndose al machete
Mayo trae lumbre en el aire
Y el campo se vuelve nidal de la lujuria
Yo no dejo de mirar
Hay alguno que suda y juega a hacer el amor en los papayos
Otros orinan anhelando encontrar el rastro de un orgasmo
Hay uno cuya boca guarda el escozor de la lascivia
Sabe que bajo mis telas
Una maradol se abrirá lechosa y gentil.
LAS CUETLAS
Ahora que me ausento
Anhelas el consuelo de la hierba del aire
La compasión del palo cenizo.
El zureo de los pichones atormenta
Hace que la tarde mastique dentro de tu pecho.
Tatema tu sangre recordar mi cuerpo al desnudo
Cuando me bañaba rodeada de la humedad del adobe
Y me imaginabas higuera del infierno.
Ahora corres entre el matorral
enfurecido revientas las chilayas
Dejas que las avispas chillen en tu boca
Quebrantas espinas
Las cuetlas ya no te llaman a su reino.
CULEBRAS
Me dijiste que al casarme
Me cuidara de los alicantes
Que llegarían cantando por la orilla del río para arrullarme.
El campo cesaría su alboroto de hierbas y gusanos.
Primero tratarían de mamar de la ubre de las vacas
después danzarían en los alrededores de mi casa
erguidas y hambrientas buscarían el calor de las cazuelas
la boca ansiosa de mi primera cría
con sigilo asaltarían mis pechos para alimentarse.
Lo que no dijiste es que en la noche de bodas
Mi hombre se convertiría en culebra
Que lamería mis senos como a dos biznagas dulces
Se enredaría en mi cuerpo casi hasta la asfixia
Que reptaría por mi sexo buscando el placer del agua fresca
Me transformaría árbol tendido en la rivera
Y él cincuate moreno de mil lenguas
silbaría con furia la canción de los orgasmos.

Hortensia Carrasco Santos, Acatlán, Puebla, 1971.
Ha publicado los libros Jaulas Ocultas editado por Colegio de Bachilleres Sinaloa (2000), Ciudad como seca hierba, Universidad del estado de México (2001), Poemas del encierro, editorial Versodestierro (2011), La Habitante, editorial Trajín (2011), Quemar el silencio, Crisálida (2015), Libro del mal amor, Versodestierro (2018), Semblanza de un Poeta, ediciones Eón (2017), Muererío, Tintanueva ediciones (2019). Por eso escucho la Lumbre, edición limitada, Mantra ediciones (2020)
Obtuvo el Premio Interamericano de Poesía Navachiste Jóvenes Creadores (1999)
Primer lugar en el Torneo de Poesía Adversario en el Cuadrilátero (2010)
Premio de Poesía La Maga, organizado por la editorial Bruma (2015)
Mención honorífica en el concurso La Crónica como Antídoto, UNAM (2015)
Primer lugar del Concurso de Poesía Esos Pecados Suntuosos, Homenaje a Margo Glantz, FARO Tláhuac (2016)
Mención honorífica en el Certamen Internacional de Poesía “Ayotzinapa a tres años. Poesía, Verdad y Justicia”, Universidad Iberoamericana (2017)
Primer lugar en el Certamen Nacional de Poesía María Elena Solorzano 2019, organizado por la editorial Tintanueva.
Fue finalista en el Premio Ariadna de Cuento 2020 y su texto se integró a una antología, como resultado del certamen.

