Xavier Rusalki, Selección de Poemas
Sirena mía…
no mía,
del mundo y sus paisajes…
mujer de nadie…
El mar, la poesía
(aquello que tú eres),
no pertenece a nadie…
No obstante,
está en mi posibilidad amarte,
y bien,
nombrarte:
Sirena,
perla,
amante…
(Nombrarte es invocarte…)
Nos desconocemos,
sí,
pero somos hablados por el desconocimiento…
El lenguaje es eso:
desconocimiento,
instante que rebasa
toda posibilidad de algo certero…
Te escribo,
y soy (tu) escrito…
Y,
luego entonces,
por tu voz,
soy dicho y desdecido…
Saboreo el reseco de tus labios
perfumados de piña y té…
Hacer el eco…
a-ser el eco…
es desdoblar al tiempo
(acariciarlo
re-torcerlo)
y capturarlo entre los pliegues
de su ocurre hecho reiteración,
casi-silencio.
Hacer (d)el cuerpo…
es azuzar a una sirena y,
sin pensarlo,
permitirnos ser cortados
entre las escamas
(escalpelo)
repartidas en desorden
(sexo)
sobre su amplio lecho.
Hacer el tiempo…
es conservar una distancia
y sorprenderse con la inanidad
de los objetos
(crear el hueco)
acercarse
y escribir:
el tú,
el nosotros,
dos amantes del silencio,
el más hermoso de los extranjeros.
Vocablos / Bocalenguas
¿Qué es lo que dices,
tú,
sirena?
¿Es qué hablas con las manos,
las escamas,
con la lengua?
¿Qué lengua hablas?
(¿saugnel albah éuQ?)
¿Es que eso es música
o es letra?
Las letras de tus uñas,
de tus senos,
tus en-cantos,
me atraviesan.
La música en mis manos
pugna
por hacerse de un espacio
entre tus piernas,
el viperino par
de eso que son
tú: labios;
tú: rellanos;
tus ausencias…
SEMBLANZA
Xavier Rusalki es hijo —por partida de padre— de la música, —por partida de madre, lo que sea que signifique eso— de las letras. ¿Acaso existe alguien que no lo sea…? Lector empedernido, sátiro y eterno amante de la luna y de los libros —sus sirenas.

