Sororas
Hemos crecido bajo la idea de que las principales enemigas de las mujeres son otras mujeres. Lo vemos en los cuentos de hadas, en las películas, en las novelas. El resultado es casi siempre el mismo: mujeres villanas que atacan y sabotean a otras mujeres.
Por si no nos bastará, hemos traspolado este concepto a nuestra vida cotidiana. Aprendemos a ponerlo en práctica desde pequeñas: nos criticamos, juzgamos, atacamos. ¡Qué equivocadas estamos!
La sororidad, en palabras cortas, es una práctica ética y política por la que las mujeres nos reconocemos de manera recíproca, nos identificamos como diversas, pero también como pares, es percibirse como iguales para aliarse y transformar su realidad. Es un sentido de hermandad, de consideración y de empatía.Ni nuestras madres, ni nuestras abuelas, ni nuestras maestras nos hablaron nunca de la Sororidad, y no podemos culparlas, ellas tampoco tuvieron quién les hable sobre la posibilidad de no ser enemigas entre nosotras, sino de ser compañeras.
TEXTO: María Cristina Maggi Gordon.

Collage Digital: Clauzzia Gómez

