Escucho tu voz
como de mandarina
como de
desbarrancamientos
de sillón
necesariamente blanco
donde caben
perfectamente
dos cuerpos
y una voz
o su vacío
y no sé
si es mi cansancio permanente
el temor a la muerte
el murmullo de las hormigas
o el esfuerzo de la luz
para hacerse paso entre los edificios
y llegar a tus ojos para que
también
continúen la conversación
en este silencio que se escucha
se observa
yo sé.
Herles Velasco


| Fotografías: Herles Velasco @lacevos |

