RED INTERNA POEMAS ESCOGIDOS
Roberto Rojas Guzmán
Esta obra elegida, es el resultado de poemas que realice durante 2002 a 2006, estos escritos reflejan estados emocionales de esa época, que esquematizan una serie de acontecimientos, sensaciones y pensamientos entrelazados en una vida íntima que ahora de releerlos la vuelvo a vivir, les comparto esos diálogos del pasado que conformaron una RED INTERNA.
Recurrir
Ha sido una larga renuncia
poseerte en los ojos de los demás
de esas pupilas inaudibles
extraviadas de tanto cerrarse alrededor
de cosas que no imagino;
que siempre vuelven sobre letargos
indiscretos de coraje y resurrección inmóvil
siempre expectante.
Voy sin buscarte
casi tocándote las plantas de los pies
hasta tus pechos sin luz,
estrellas que no prometiste
en un respiro interrumpido.
Allanar esos ojos de cumbre
constituye un látigo recurrente
como saliva que sube hasta este sin sexo
en absoluto desprecio de la voluntad
en amasiatos de vitrinas caducas, asfixiantes;
donde la muerte todavía no hace costra
donde espero tu sombra que sustituirá la mía
para soñar eternamente en tu voz.
Los suicidas
Somos el suspiro
antes del último movimiento, somos un impulso
un suicida, un atentado.
Los que interrumpen su paso
miran al firmamento
para desaparecer lo que los detiene.
Nada los siembra, nada permanece;
ni el huracán en sus manos
como un dolor perdido, un aliento detenido.
Ese amarse les tatúa la muerte en los gemidos;
en sus pies de polvo, se hunden
para quedarse a la víspera y calmar el deseo.
Y la noche los envuelve en amargo sueño,
en la cólera de la batalla
duermen en el tánatos.
Sobre una sangre presente
fingen la mañana en la piel
cuando se les va el deseo,
cuando regresan a su anonimato
al espejo de siempre.
Serás
Es la muerte que dobla la esquina
quien te engendra en las puertas
y llama tu vientre condena,
que es ese sudor que escurre
sobre mi piel de ceniza,
que es la que te pronuncia y transforma,
la noche en mortaja
saliva en conducto.
Que hablo de exiliados de sangre
cuando la ansiedad me toca las sienes del ombligo
quien atraviesa con arma de duda
o me profesa designios.
Serás la que usurpa las horas,
la que lame de gris los colores
que se cobija con indiferencias
o inunda las sábanas de desiertos;
asestando miradas bucólicas
en días que no concluyen, en días que se me pierden,
que eres tú vestida de sombras
donde yo soy una más.
Recuerdos
Podemos dejar sin resolver los atavismos
en un cerco de rincones,
podemos dejar sin comprender,
los espejos que tanto nos demuestran miedo.
Exorcizándolos con muecas
que nunca serán suficientes;
pendiendo de un impulso
cuando hay éxodo de fantasmas.
Que no basta la detenida memoria del ciego
si se escapan las ganas de los ojos;
que es efímero sumergirte entre sabanas ajenas
y ahondar más que cuanto diccionario te pudiese explicar;
del ¿porqué de este silencio?, del ¿porqué de este precipicio?
Soñarías aun inseguras figuras,
para cumplir huidas
y prometer a tientas aguardar en deshoras,
el suave lenguaje del rumor
en su reclamo de tanto coraje.
De amarrarme los pasos, ¿recuerdas?
se me fueron las historias.

