León Cuevas, poemas
La ballena del Nilo
Apareció en una era
y arrogante se le designa,
porque arrogante es durar
dos minutos en la tierra
y colocar a la ballena del Nilo
en el Precámbrico,
el Neoclásico
o en la canasta de Moisés.
Decir que la ballena es elegía
y que nada en rascacielos de París.
Como pedante es desecar el ruido
mojar los desiertos,
herir al sol con un dedo,
plantar las eras,
que de selvas
se vuelvan jardín.
Apareció la ballena del Nilo
y tardaremos
dos minutos
en ver cómo se extingue
otra vez.
Aquí no fue Pripyat
Llevo una maleta
que no va a ninguna parte,
pero que sí,
surgió segura
de no volver,
pensando en que
volveríamos mañana,
o en quince días,
o en un mes,
y quedarnos en deriva;
del suelo una marea,
siempre con la promesa,
la tonta promesa de volver,
que regresen treinta abriles
pues a la primavera
desde hace luces
le brota niebla intensa.
Aquí no fue Pripyat
y tampoco nuestra casa,
en realidad
nunca fue un sitio,
nunca tuvimos cama,
una guía de turistas,
metas o escalas:
cuando
el cielo se quebró
comenzó un no volver,
un escaso rumbo,
volver sin comienzo,
un perpetuo albergue,
espontáneo y fugaz,
sin llamadas por teléfono
ni mensaje de auxilio,
solo un juego de maletas
que nadan de aislamiento,
y una audiencia vacía
para que no nos vean perecer.
En la niebla hay promesas
y en la tierra gente a prisas,
que no llega a un punto,
pues nunca tuvo un mapa,
alistando los caminos
no encontrados,
quedando vidas pendientes
de encontrarse…
Aquí no hay secretos,
nunca pisamos el suelo,
donde siempre fue nada
de nada te sirvió una radio,
te arrojó a nadar
en albercas desecadas
y las ruinas de Pripyat:
nada escombra entre el respiro,
gritos rotos, despojados,
donde nunca hubo un sitio,
donde ya en un sitio hubiera,
donde nunca un motivo,
una alarma de caliza,
donde calcinaron reglas,
pues aquí no fue Pripyat,
fue un encierro a cielo abierto,
un pretexto nauseabundo,
fueron voces estallando
donde nada ya se escucha.
Pregúntales antes
Bang¡!
Todos han temblado ante una bala
con una bala haces temblar a todos
todos siempre tiemblan en la mira
pero les preguntas antes ¿?
Cuántas balas se disparan en su contra ¿?
Ellas apiladas tiemblan como tú
unas a otras se miran sudando
a los ojos del insólito mercenario
no conocen la cara de su amo
y él ya lamió de todas su cara
muertas de miedo se estremecen,
unos ojos amarillentos las acosa
una mano hedionda de escombros entre uñas
toma una, dos, cinco o siete.
Por qué no les preguntas antes de morir ¿?
Deja de ver frente a los glóbulos de halcón
mira la cueva de plomo y a los ojos pregunta
sin ser corazón de la infamia es la bala de helada naturaleza
y disparada en su contra sin poder opinar en un bang ¡! queda sorda
templada de Alaska perfora el Ecuador
más rápido que un grito agrio
en un grito rápido de masas
explota en sus manos un torrente
la bala también grita desquiciada
aterrada
pero no se puede escuchar en lo hondo del cuero
una hemorragia se fusiona con su ADN
y sale revuelto un licuado amargo.
Después del shock
el silencio reina por segundos
y la bala llora,
el tejido se contagia de su estructura
ella caliente, no por mucho tiempo sordo y claro es aquel llanto
muere en un corto momento
muere enfriándose
abrazando al órgano en pedazos
despedazada sin brazo orgánico
desapercibidas de nuestro conciencia
las balas siempre mueren llorando.
León Cuevas (Pachuca, México, 1985)
Estudió Artes Visuales como carrera y tiempo después estudió en la Escuela de Escritores de SOGEM. Cursó la Maestría en Apreciación y Creación Literaria en Casa Lamm. Tiene siete exposiciones individuales y ha participado en más de veinte colectivas. Sus cuentos, reseñas literarias, entrevistas y poemas se han publicado en distintos medios como Revista Taller Igitur, Círculo de Poesía, Ablucionistas, Aleteo Poético, Revueltas Time y SayYeah, de México, Autor/, de España y Última Plana, de Suiza. Es ganador del Concurso de Cuento Corto Rayo, de la Escuela de Escritores de Sogem (2016). Es autor de la obra teatral Las seis muertes de Ofelia (2016). Ilustrador y coautor de la novela Trampas, de Agustín Cadena (2018). Autor de los poemarios Sal de alacrán (2019), Escala en un NO lugar (2021), Un umbral para la taiga (2022) e Intimidad pública (próximo a publicarse en 2023). Actualmente es profesor de Literatura en CEDART Luis Spota Saavedra.


