Corpórea forma de tintar, reseña por Isabel Fernández

Cuando recibí la invitación de presentar el primer libro de Mónica con base a su historia insistente de escritora de poesía, habiendo tenido la oportunidad de haberla escuchado en sus conservatorios, no dejé de inquietarme, primero por la confianza que implica leer una obra poética bajo mi propia mirada, un entrecruzamiento entre mi historia de vida y luego conjugarla con el encuentro con Mónica, un encuentro buscado, deseado y concretado un par de años después de conocernos, ante mi percepción de estar frente a una mujer enigmática, creadora, en búsqueda de un lugar más allá de la sociología, sino coqueteando siempre con el arte y en segundo lugar, como si esto no fuera poco ahora verme frente a su obra, a su vida, a sus aconteceres puestos en su mayor anhelo “escribir un libro de poesía”, con este entramado de sensaciones es que leo el título “Corpórea forma de tintar”… vaya manera de hacerlo.

Así que emprendí el viaje por cada línea cada poema, permitiéndome no comprender, ni buscar un sentido dado que la poesía no tiene un sentido en el estricto sentido de la palabra, quizá carezca de él si la pretensión es leerla desde la razón, sin embargo la maravilla de la poesía no sólo tiene “sentidos”, cómo provoca Mónica sino también tiene sensaciones, añoranzas, deseos, encuentros, desencuentros, ilusiones, tristezas, amores, pero lo más bello de la poesía es su poder de transformación, de corporizar como ella lo dice esas sensaciones que la cruzan, por momentos la invaden para entintarlos,  y de esta manera crear su primera gran obra poética. 

Eso es lo escribe en cada uno de sus poemas, esas sensaciones corpóreas traducirlas a palabras, hacer trazo que se estampan en el papel  “nombrarlas” y si ello no  fuera suficiente las arropa en períodos que develan su proceso creativo interpelado por  ser mujer,  particular manera de entregarse a la vida, al amor, al duelo de la pérdida y al sueño de encontrarse en la diferencia con el otro con los otros que a la vez son ella.

Así en el primer lustro que va de los años 2000 al 2005, inicia el juego de las letras y de las sensaciones y escribe, en la :

“Escucha: soy esta lluvia

Este rumor en la piel

De aquellos recuerdos

De eso que fue…

Insiste en tintar eso que somos los humanos y que Nietzche concibe en su obra y que al leer los poemas de Mónica me remite a la afirmación nietzscheana de que la “vida es digna de ser vivida” dudando de la afirmación Socrática de que la vida es “digna de ser conocida”, la propuesta de Mónica se abriga en la sabiduría Nietzchena, porque la vida afirma  “con lleva la incertidumbre, consecuencia de un devenir creativo…” y entonces se nos presenta Mónica

En la piel…
“Silueta visible,

No a los ojos

Ni al pensamiento

Sólo al sentir” …

¿Cómo nuestra esencia córporea puede trascender a la voluntad de poder, entendida como voluntad de creación, la escucha ¿puede ser una opción?

Escucha: soy esta lluvia,

Este rumor en la piel

De aquellos recuerdos

De eso que fue…

Entonces no solo el cuerpo se pone en juego, en este lustro la dualidad cartesiana, cobra presencia y como no, si nuestra historia está basada en la dualidad de ser y sentir, amar/odiar, vivir/morir, en Mónica lo podemos leer en 

La Soledad

Llegas con pasos ligeros/voy a ti

Deseo de encuentro

Caminamos lejos ya hace tiempo

En señales ignoradas,

Satisfecha de tu abrazo

Mirada/complicidad

Aguardo/no te busco

Te llevo aquí/dentro de mi…

Y persiste, esa es su cualidad, hacerse escuchar aún en las grietas de respiro

“En la ausencia y la presencia se encuentran lo profundo,

En el secreto y la palabra el silencio, dice,

Consigo mismo y con los otros, uno crece.

En la distancia y cercanía, la vida.

Entre el pasado y el futuro, existimos.

En la miseria y la riqueza tejemos convivencia…

Un gran giro creativo, renaciente, allí en esa dualidad trascendida de lo dual común, banal esta la posibilidad de otra propuesta de la dualidad con sentido a la existencia de lo profundo inicial primigenia de los sentidos, como principio de vida enriquecida por la sabiduría de lo “vivido”.

Con avances, reflexiones, retrocesos necesarios y subrayados constantes llego a la segunda parte del 2005 al 2011, un torrencial de sensaciones, sentimientos, emociones deslizadas con tintas más diversas, enriquecidas, la vida le ha dado un vuelco que la animan a hacer mas presente el amor en su

Manifestación latente 2

“Me visitas 

Más allá del vacío,

Habitando tus palabras

Afiladas al corazón

Donde fluyen

Mares profundos” …

Como toda psicoanalista puede mirar con otra mirada y recrear la vida realizando una invocación lunar…

“El amor es de guerreros,

Acércate a este vuelo insaciable.

Coleccionemos instantes

Con sueños de caramelo…”

¿No es acaso un recuerdo infantil amoroso asociar el amor con un vuelo insaciable con sueños de caramelo, qué sabor más dulce y placentero que el sabor del amor que nos habita, nos persiste y nos continua hasta la muerte?

Así las sensaciones enredadas, deshiladas a flor de piel le permiten reconocer la soledad|| en la 

“Oscuridad de un palacio..

“El moho entre mis manos,

La soledad y el infinito

Reducción entre muros”

Así escucho el jadear de su respiración, la nueva instancia espera… en esa espera siguen fluyendo las sensaciones, las tristezas las confusiones resueltas en sueños, en espera de la muerte sin cesar de apelar a la vida sentida en cada breve espacio de su ser,

Sin orden de las palabras…

“Sumergida en un extraño caos escribo

Con la imborrable tinta de mis sentimientos,

Con las palabras susurrantes de mi alma,

De esto y de lo otro, de lo que doy,

 También de lo que no puedo dar”.

Llega así partiendo de la imposibilidad del NO a la apertura de la tercera parte del 2017 al 2020 con la constante de las SENSACIONES y el reconocimiento de ser una mujer Deseante

“Buscar el deseo/imposible,

Insiste en la fuerza de apertura/ indecible,

Atraviesa sin aviso,

Sin rostro se forma en su hueco, ahí renace uno mismo/sin forma…”

¿Un renacer? , Aún con su insistente nihilismo del cual parece convencerse, a mi lectura a lo que provocó cada línea cada relación de lo corpóreo con la voluntad de ser, de existir de amar, de SENTIR de abrazar la vida, parece que Mónica abre un pequeño sendero a este abrazo y propone con su tintero darle su propio significado y encontrar satisfacción en sus propias experiencias de vida, reeditarlas, hacerlas suyas y la poesía es su instrumento, su mayor tesoro, en donde emergen sus desnudos..

“En lo terrenal lloro

La angustia suspendida,

No más retorno de melodías

A cuerpos furtivos

Y personajes ficticios

Rompo el hilo para no regresar/me desnudo…

..De esta forma querida Mónica te leo..

“Tejiendo saberes,

Tejiendo sabores

Tejiendo la vida, tu vida

En lo etéreo, la soledad, la tristeza, la muerte

Pero RENACIENDO A UN BELLO Y SENTIDO POR-VENIR..

Un abrazo fraterno

Reseña realizada por: 

Isabel Fernández

Psicóloga y Psicoanalista. Maestra en la universidad la salle. 

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