Una Noche antes de entumbecer – Edgar Omar Avilés
Reseña: Mónica Jiménez Olmos -Agosto 2023
Transitar por la poética de Una noche antes de entumbecer, fue para mí entrar en un navío perdido en el camino que va del horizonte del mar oscuro al universo profundo del alma, encontré resonancias al estilo Poe, Kafka y Darío, es decir, a viajes íntimos al inframundo de las tinieblas que nos habitan; al avanzar por la barca de letras laberínticas de ánimas idas y presentes, uno se encuentra cantos magistrales a la muerte, a lo muerto aquí y allá, en el ser, en el estar y en el no estar, en el acto vivir y morir. En este poemario voy descubriendo a tientas, una bella estética de la melancolía que abraza fuerte el personaje o el escritor a sus fantasmas y recuerdos; con su forma elocuente de andar por ese sendero como muchos héroes al estilo Hamlet, Ulises, o el Superhombre, aparece el destello entre lo apolíneo y lo dionisiaco, entre el cuerpo y la mente, los recuerdos y el dolor; las huellas mnémicas hacia un retorno a la nada; ahí retumba el existencialismo Heideggeriano en mi personal lectura. Qué destino le depara al personaje en su valiente azaña, no cabe duda que el de la voluntad estética, con ella hace una cuna de palabras, signos, enigmas, y preguntas que dan cuerpo y alma a ese contorno que demarca en su profundidad una singular forma de Mirar y grandiosa obra escrita en este libro que sale a flote con majestuosa forma de escribir-se sin duda, ya que parece que en el acto de entumbecer lo perdido, no deseado, no sentido, lo vencido, termina diciendo el autor se Nace. Jugar con los fantasmas, andar con el duelo en mano, es como diría Freud actos de sublimación donde la pulsión de muerte se va perdiendo, diluyendo, donde escribir es igual que jugar o jugársela. Así, el autor nos invita con este poemario a ser pirata y robarle a la vida tesoros de esos que se desvanecen en el aire, deseos de existir, y finalmente a jugar con la poesía que aloja el alma amorosamente en sus matices más oscuros y con ello, salir avante “mientras conquista otra carne suspirará por los tesoros de la tierra”. Este poemario es un tesoro que debemos robarle al autor. Gracias.


