THE THIRD WORLD TIMES

Nota del tranzaductor 

En Ottawa la comida es mala, es simplona y cara. La mejor opción para comer bien y saludable es cocinar en casa, pues en los supermercados puedes encontrar condimentos de varios países y mil cosas con las que descubres que tienes buen sazón. Carlos Fuentes decía que a él le gustaba escribir en Londres porque allá el clima apesta, la comida es mala, y así entonces él tenía muy pocas distracciones. Y todo el tiempo para escribir. Fuentes decía qué a diferencia de Barcelona, allá donde si iba, tenía mil excusas y razones para salir y estar con amigos, y comer tarde en la noche y riquísimo. ¿Es malo hablar mal de la comida y el clima de una ciudad o cultura? 

Mientras analizan la ironía, les comparto estos poemas de Marisol Vera Guerra 

(México) Luis Hincapié (Colombia) Fausto Alzati Fernández (México) 

Luis Hincapié

El alma del fuego

… Y así es como el fuego resurgió

de entre sus cenizas, fue lava

infierno amatorio, creando su luz,

su anatema, del ciclo real 

proclamado. Llegó en la alborada

de la cruenta lucha del sol 

con el cielo imitando a las águilas

en la caza de serpientes.

Levantó su orgullo avivado

por un beso apasionado

una caricia recia entre 

dos amantes febriles, hechos cal

en la lúgubre noche del espanto…

Y así es como el fuego resurgió

de entre sus cenizas, en un lapso

inclemente lleno de fantasmas,

incendió los recuerdos 

más sublimes, llevándose

todo el peso de la amargura. 

La quintaesencia ardió

por años, levantó el perfume

de tu piel por toda la zona

en lánguidas estaciones

de humo, fuiste leña seca,

vivo recuerdo de mis horas

sin segundos ni minutos.

Un tiempo invisible

arrastró mis muecas de horror

por los cementerios de la ciudad

para darme el peor de los castigos

al no aceptar mi alma que era ella,

la furia saturnina del juego de rol 

que nos corroe los huesos 

cada mañana al despertar.

Luis Hincapié

Fire’s Soul

… And this is how fire rose

from ashes, it was lava

amatory hell, creating its light,

its anathema, from a proclaimed

royal cycle.

It came at dawn

during the sun’s bloody struggle 

with the sky, imitating eagles

in the hunt for snakes.

He raised his pride enlivened

by a passionate kiss,

a hard caress between 

two feverish lovers 

turned into quicklime,

in the dreary night of terror…

And this is how fire rose

from ashes, in a bitter lapse

full of ghosts,

it set on fire the most sublime of 

memories, taking with it

the weight of resentment. 

A quintessence burned

for years, and distilled perfume

from your skin, all over the place

during languid seasons

of smoke, you were dry firewood

living memory of my hours

no seconds, no minutes.

An invisible time

dragged my grimace of horror

throughout cemeteries in the city,

to give me the worst punishment

when my soul did not accept that it was it,

the saturnine fury of a role-playing game 

that corrodes our bones 

every morning when we wake up.

Marisol Vera Guerra

Utopía 

Imagino un mundo sin capitalismo

mientras bebo a sorbos la luz artificial

de un anuncio de perfumería

en esta mesa rodeada por hombres extraños

mi cappuccino no es tan dulce

para enfadar al alma fitness que me habita

sí lo suficiente 

para que mi amígdala trote 

como una escaramuza: Debo entrenar 

de vez en cuando al miedo 

por si vuelvo a estar secuestrada en la Sierra Gorda

o perdida 

entre las lenguas romance y las anglosajonas

buscando mi gate con la ilusión de volver a casa

como si a algún lugar del planeta 

pudiese llamarlo “mío”

la palabra “casa” se derrumbó hace más de veinte años

tras una puerta de cedro

era entonces una chica sencilla

(la infancia guardada en un puño

pastosa como Play-Doh)

juro haber bebido

leche de una caja / agua embotellada

hasta que tuve edad para votar

cuando el Libre Comercio se volvió 

una enzima en nuestros cuerpos

¡en el umbral del siglo todo tenía olor a nuevo!

No al estilo de la “Suave patria”

(Velarde nunca imaginó el arrullo en la oreja

de un iPhone recién salido de la tienda)

sino

un código deslactosado

libre de gluten

y de días amargos 

este café en todo caso

no se parece al que servía mi abuela

luego de quitar la olla de peltre

del fuego

el sabor de la nata sobre la leche recién hervida

es ese tipo de cosas que vienen a mí 

cuando estoy

a punto de cruzar una frontera

y miro bajo el ala del avión

los residuos del derrumbe 

por el que he pagado con mi Visa Electron

Nueva York, diciembre de 2019

Otras mujeres como lobas, Jade Publishing, 2021

Marisol Vera Guerra 

Utopia 

I picture a world without capitalism

while I sip the artificial light

of a perfume add

at this table, surrounded by strange men

my cappuccino isn’t that sweet 

to trigger the fitness soul that lives in me

but sweet enough 

to make my tonsils clash

I must train my fears from time to time  

in case once again I’m kidnapped

in the Sierra Gorda

or lost 

between Romance & Anglo-Saxon

languages

looking for my gate, longing to go home

as if I could call mine

any place in this world

The word home vanished 

more than twenty years ago

behind a cedar door

when I was just a simple gal

with my Play-Doh life

held in my fist

I swear I drank 

milk from a box, water from a bottle

until I was old enough to vote

when free trade became 

an enzyme in our bodies

on the threshold of the century

where everything smelled novel 

but not in the style of the Suave Patria

because Velarde never experienced

the lull of a brand-new iPhone

in his ear 

but

a code, lactose & gluten free 

& bitter days 

anyways

this coffee doesn’t taste

like the one my grandmother used to make

after removing the pot from the fire

the smelled of boiled milk with cream on top

it’s what comes to my mind 

when I’m about to cross a line

& I see under the wing of the plane 

the aftermath for which I’ve paid 

with my Visa Debit Card

Fausto Alzati Fernández

XIV

En este cementerio

  • porque eso es lo que es —, 

hay flores diminutas

que bailan cha cha chá;

flores que deambulan,

buscando con quien platicar.

En este cementerio

— porque así se le dice —

jadean animales heridos,

con la lengua de fuera.

Tristes sus oídos

recuerdan lo que fue rugir

así, ante la infinidad 

de la chingada,

a sabiendas

de que por casi un instante

han sido el sol.

En este cementerio

— no hay tiempo para negarlo —,

las ansias son dictadura y 

las apuestas 

se hacen en sobre sellado, que

no por haber olvidado 

la dirección

se deja de enviar. 

Fausto Alzati Fernández

XIV

In this cemetery,

— ‘cause that’s what it is —, 

there are tiny flowers

dancing cha cha chá;

flowers that wander

looking for someone to chat with.

In this cemetery,

— ‘cause that’s what it’s called —,

wounded animals wheeze

with their tongues hanging out.

Their saddened ears

remember what it was to roar

like that, for the hell of it,

knowing

that for a brief moment

they had been the sun.

In this cemetery

— there’s no time to deny that —

anxieties are a dictatorship

and bets,

are made in sealed envelopes that

are sent, even with no 

return address on them.

Abraham García Alvarado. Ciudad de México, 1979. El abecedario del estambre
(Capítulo Siete, 2023) El hombre de tinta negra (Por la libre Ediciones, 2016). Estudió la
carrera de Estudios Latinoamericanos en la City University of New York. Es novelista,
traductor y maestro de inglés como segunda lengua.

Comentario
  • Rafael Tejada
    Responder

    Hermosos poemas y buena las traducciones. 👏🏼👏🏼👏🏼

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