Escampada, selección de Poemas. Verónica Olvera Rivas
Escampada
I
No temo desintegrarme
imagino mis grietas entre micelios
danzas de hormigas afanosas cargando uno a uno el discontinuo del tiempo
crujira la voz de mis huesos
vendrá la escampada
filamentos de risas uniformes
cabellos húmedos
danza
mis ancestros .
II
Siempre he hablado claro con mi hija
muestra su carita sensata
con el aire de entenderlo
no tengo su consistencia ni constitución perfecta
acepto serena el descanso
para esta forma escuálida que debiera sostenerla
me ve árbol o tallo
con ausencia de todo o completa.
III
No temo al destino
que cimbre contundente
Mi garganta ha exhalado reclamos y glorias
Un día llega el desaparecimiento de nosotros mismos.
La cama cansa.
Ares II
Quizá por que vienes de tantos atardeceres que emigraron con los nombres
los destellos de cada sitio
del aroma que susurra la dirección de una mano
aleteos segregaciones
ver marchitar algunos soles en tu palma
El vino la penumbra el humo
escarbar en el desvencijado rumbo de las horas
Solo tú sobrevives al tiempo
aunque mueras en cada cosa o en cada boca
fecundación misteriosa
atraída por esa extrañeza
permanezco amante .
Mandarina
Ayer sentí que soy un gajo
al arrancarme de la punta quedé blanda
pelaron las venas como al limpiar la placenta
los gajos restantes son los otros yoes que han visitado otras décadas
y que al final de cada viaje
soportado el peso
se unirán para disolver la materia en un solo jugo
que se beba en un vaso la madre ciencia.
Un vestigio punza mi boca
Mi laringe será lanza
que arrebate el desierto de los nombres
esos que abundan en huestes de la memoria.
Ellas: Estáticas Andromedas suturan pureza
en yacijas de arena clavan un epitafio de injusticia
escarnecidas, suspensas
eran también mías.
Las izaron contra su vuelo por desear la inmundicia.
¿Dónde doblar rodilla si están en cada esquina?
A su sangre le estorban los miedos, los hubieras
no fue digno de sus plantas el precario afán del mundo.
Hoy –convertida en oda– rebosa la nostalgia
la acaricio a distancia, secando mi impotencia
el vigor de nuevos tiempos.
Enjuago el hastió
te abrazo en pasos inciertos
te llevo niña-mujer en resquebrajado hueco
que no diga nada, que el mundo transcurra inmune a su lascivia
tú no te pudres, tú si despertabas
que no diga nada.
¡No!
Mi lengua se levanta y va contigo.
Lobo
Hay destellos diáfanos en cada presencia
¿lobo o cordero?
Se instala según la necesidad que inquieta.
Yo tuve uno
me hirió una noche el hedor de su fiereza
ahora gime conmigo
acecha
esa mirada apacible me invita a poner una pierna
le acaricio: no te agites
el lobo espera.
¿Nunca somos dos ?
La fidelidad huele a margaritas ,a pan fresco
a un avión de papel en la mano de un niño
nos gusta saber que son las nubes quienes avanzan
¿Nunca somos dos ?
ni el «somos » es
el palíndromo es lo único cierto
pero los números no se acomodan
Aunque la tierra sea redonda y el amor se acomode en una choza cúbica
los humanos no dejaremos de triangular.
VERÓNICA OLVERA RIVAS.
Escritora y mediadora de lectura .
Publica sus libros «Amo la llaga más no el cuchillo» y «Marejada del deseo » .
Algunos de sus Trabajos integran la Antología letras del puerto ,Mujeres Umbral ,Latika literatura para las infancias y en diversas revistas Nacionales. Colabora en la difusión de obra local en el grupo Arte y cultura en Tampico y Tamaulipas .



Me agrada mucho
Leer es mi pasión
Muchas felicidades Verónica