Ella, mil lunas

Ella, mil lunas

Mi abuela murió callada,

callada en una noche de septiembre

como la ceremonia de una boda olvidada

entre nubes amargas.

Su piel estaba repleta de rosas secas

el tiempo no la detuvo, 

después de aquel último suspiro,

caminó con su vestido de novia, 

ese que nunca estrenó. 

Las pesadillas nunca anunciaron,

su partida, 

pero en espejos hendidos,

yo maullaba años atrás su descenso,

veía su sangre coagulada con cada

grito de la enfermedad que comía

sus huesos,

su aliento,

su mente triste 

y la profecía callada desde que nació. 

Ella, con tiaras de primavera,

labios rosáceos

detrás de un sudoroso vidrio,

recita la última melodía.

La muerte te llegó rápido, 

pero ya la habías atrapado, 

tú eras más lista aunque, 

tenías miedo de morir de un golpe rápido 

en una carretera, 

porque tus amores, fueron más veloces, 

o de morir sola 

envuelta en el eco de tu voz.

Me aconsejabas de no soltar mis lunas,

después de la luna llena.

Ángeles vestidos de demonios

cargaron tu caída,

inmaculada.

Los gusanos esperaron una sobredosis 

de tu corazón destruido,

de aquellos estúpidos que cabizbajos

huyeron de tu amor.

Inmaculada y siempre bella 

que, a tus ochenta y dos años, 

te despreciaron, te humillaron

cuando tu belleza monstruosa 

se fundía con el mar y la tierra. 

Cuatro lunas te esperaron 

en las puertas de tu multiverso, 

en tu percepción de hechicera, 

ocaso de vírgenes espumas 

que cubren tu sexo, sagrado, 

de mi madre, que no te escribió

y tu nieta que ahora escribe. 

Bendita muerte que llegas 

después del concierto de la vida

con tu conciente-inconciente, 

y un perro sin ojos que guía el camino.

Bendita muerte que después del atardecer

abre tus ojos de ave

fantaseando en las calles, 

de lo que no pudiste ser. 

Bendita muerte que bañó tu cabello,

dejaste ilusión para el día de ayer, 

de un vino espumoso, tu última alegría. 

Te recuerdo bendita en una misa sin recuerdos, 

entre rosas, yo soy Rosa, vomitando recuerdos, 

encima de tu cuerpo encerrado en madera, 

y palabras enmudecidas del nuevo lenguaje

lenguaje de los muertos, 

de los poetas que se entierran con sus muertos, 

y renacen histéricos con la cabellera

empapada de llanto. 

¿Por qué te fuiste?

Este mundo no estaba construido para ti,

era muy pequeño. 

En tus bolsillos

las nubes no soportaban tu peso.

Tus ojos eran más eternos que el sol, 

el mapa del mundo se encontraba,

escondido entre tu risa,

eras un grito sostenido

de mil colores y olores. 

El tiempo lento,

marcó las líneas de tu tiempo, 

fuiste feliz en una bendita vida, 

de los que ahora brindamos 

por tu legado

hechicera bendita

de mi sangre bendita

por mil lunas bendita.

Ángela Escobar Clarimonda radica en la Ciudad de México. Cursó el diplomado de
creación literaria en la Sociedad General de Escritores Mexicanos (SOGEM) Es
actriz, escritora y cineasta. Ha publicado en diversas revistas electrónicas tanto
como en papel cuento y poesía. Publicó su primer libro de poesía con el título:
Debajo de mis venas silenciosas. Fue ganadora en la convocatoria “Historias del
té” por la Compañía Nacional de Teatro de México. Ha sido publicada en países
como Argentina, México, Estados Unidos, Francia, Grecia, España y Alemania.
Fue ganadora del VI festival Urgen Musas.

Redes sociales

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Instagram: @angela.Escobar.Witch
Canal de youtube: Ángela Escobar Clarimonda – YouTube

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