Víctor Hugo Pedraza
Poesía
KA
Te separé de toda ciencia, de
números y figuras de las
olas.
Nadie dijo que
fuera fácil,
tampoco que la
noche, como
protectora,
dejaría de
susurrar.
Te llevé al comienzo del tiempo,
donde la nada los cubría todo
siendo ésta quien, después, una
historia contaría. Una cuyo
misterio derrumbó todo lo
posible, toda verdad
hipócrita todo consuelo
ajeno. Antes sólo imaginaba
círculos que intentaban regresar al
origen
al principio.
Te separé de toda ciencia…
colgué mis ojos
en tus despertares.
JO‘O (CINCO)
Costumbre: la noche compañera de nuevos horizontes se apropia
de mi corazón, de mi pensamiento y geografía…
Murmullos, algunos, afuera escucho.
Tratan de definir conceptos vagos,
efímeros, inútiles,
violentos. Cierro los ojos me conecto al
origen, donde me reconozco,
donde escucho una voz. Cerca de la memoria, en los espacio vitales
verbales que desatan provocando el
rayo su estruendo: una
sonrisa que transformó el cosmos.
Duermes, tal vez, en tanto escribo
estas palabras. Te traigo al papel,
a la tinta… vives. Duerme mi
alma cuidará tus sueños, mis versos
te inmortalizarán y la historia
la historia contara que…
“El amor es la piedad que nos tenemos”.
(Este último verso lo tomé de “Los ruidos del alba” en Los hombres del alba de Efraín Huerta).
WAAK
(SEIS)
Siempre hay tiempo para contemplar luceros.
Las horas se han llenado de minutos
eternos. El tiempo relativo,
a pesar de la ciencia. Espacio
existe para contemplar el amor
para, inútilmente, definirlo, limitarlo sólo
a la razón, a la
experiencia. Luna entre las
caricias de las nubes. Corazón
sueña realidad.
Víctor Hugo Pedraza
Llegué al mundo en la coda del noveno mes, del año 77, del siglo XX. El mismo día, en el que, muchísimos años atrás, fue fundada la Universidad Nacional Autónoma de México, de donde egresé de la licenciatura en Lengua y Literatura Hispánicas. Después, creador de espacios sonoros, narrador, editor y siempre poeta.
Mis vivencias alcanzaron para escribir el libro Poesía publicado en 2014 por Baba Editorial. Colaboro en diversos medios y publicaciones electrónicas e impresas. Impresas, también, mis fotografías, cuyo gusto he cultivado desde que una cámara llegó a mis ojos. A mis oídos la radionovela y, sí, he participado en la producción de alguna de ellas.
Ecléctico de por sí, y por tanto, oscilante entre la Ciudad Monstruo y el sureste mexicano.
Por el momento es todo, seguramente, después, con el tiempo y los pasos, podré contarte algo más.


